Se emplea desde el final de la fermentación alcohólica para proteger los vinos blancos y rosados de los fenómenos oxidativos, tanto durante el almacenamiento en el depósito como durante el trasiego o trasvase. La acción antioxidante es particularmente eficaz gracias a la presencia de taninos hidrolizables principalmente gálicos, que se ligan al oxígeno presente en el vino evitando reacciones de degradación que afectan a los polifenoles, en particular a catequinas y a compuestos aromáticos. Infinity Redox encaja en una vinificación donde busquemos la reducción del empleo de SO2, en particular si se combina con el uso de Tannex, Tanniferm Blanc o Infinity Blu en las uvas y el mosto y con el empleo de Tanniblanc o Infinity Fruity White en el pre-embotellado.